A dos años de haber legalizado el suicidio asistido, el gobierno liberal de turno pretende extender sus “servicios” médicos a niños y enfermos mentales.

Con este fin, el gobierno ha solicitado al Consejo de Academias canadienses la creación de un informe que detalle el camino a seguir. Se están considerando tres cuestiones clave, incluida la eutanasia para quienes padecen enfermedades mentales, pudiendo emitir una “directiva avanzada” en la que se solicita a un profesional médico que los mate después de que hayan perdido potencialmente la capacidad mental para solicitarla ellos mismos, y la eutanasia para niños, a quienes de forma descarada llaman “menores maduros”.

Michael Cook, escribiendo para BioEdge, señaló que varios pediatras canadienses y expertos en bioética han argumentado a favor de la eutanasia infantil en el Journal of Medical Ethics , enmarcándola como un “Medical Aid in Dying” (MAID), es decir, como una continuación y parte fundamental de los cuidados paliativos, presentando el llamado derecho a ser asesinado como un derecho fundamental:

Es incorrecto obligar a una persona a vivir en circunstancias de sufrimiento insoportable e irremediable y … los deseos de pacientes capaces deben respetarse dentro de los límites legales, especialmente en un asunto tan íntimo como la forma en que deciden morir. Las personas, en otras palabras, tienen derecho a la vida, no un deber de vivir…

Si MAID es esencialmente un procedimiento médico normal, se deduce que no hay necesidad de “procedimientos especiales para gestionar la comunicación, la confidencialidad y la evaluación de la capacidad”. Escribe Cook.

Una consecuencia de esto es que los médicos deben ser proactivos al sugerir la eutanasia a los niños, ya que tienen la obligación de informar a los pacientes sobre sus opciones de atención médica.

¿Qué hay de la capacidad de consentimiento de un joven? En Ontario, “los jóvenes pueden ser y son capaces de tomar sus propias decisiones médicas, incluso cuando esas decisiones pueden provocar su muerte”. Esto no es universalmente aceptado en Canadá, por lo que puede ser necesario modificar la ley.

¿Qué tal el papel de los padres? ¿Qué pasa si un joven solicita una MAID pero sus padres objetan? Los autores argumentan que si un joven es capaz de tomar sus propias decisiones médicas, no hay ninguna razón por la cual los padres deben ser informados. “Si consideramos a la MAID como una práctica éticamente equivalente a otras decisiones médicas que resultan en el final de la vida, entonces la confidencialidad con respecto a la MAID debería manejarse de la misma manera”.

Como podrá darse cuenta el lector, se están alcanzando varias conclusiones espeluznantes, entender la eutanasia como un procedimiento rutinario capaz de incluir a niños y sacrificarlos sin el consentimiento, o incluso sin el conocimiento, de sus padres.


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Editorial Traditio Invicta

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