El Papa Francisco encargó al polémico Card. de Chicago, Blase Cupich, organizar el comité del sínodo de febrero sobre la prevención del abuso de menores.

Llama la atención que no sea el Cardenal de Boston, Sean O’Malley, que es el principal asesor del Papa en este tema, el responsable de dicho comité. En un comunicado emitido el viernes, el Vaticano anunció que nombraría al polémico cardenal de Chicago para esta labor, quien trabajará con el Cardenal de Bombay, Oswald Gracias, el arzobispo de Malta, Charles Scicluna y el P. Hans Zollner, SJ, miembro de la Pontificia Comisión para la Protección de Menores.

Como ya habíamos señalado anteriormente, el cardenal Cupich es uno de los miembros de la jerarquía eclesiástica en torno al cual gira una escandalosa mafia gay.

Por otro lado, Cupich se erigió como el líder de una facción que pretende obstaculizar las reformas en torno al tema del abuso sexual durante la reunión anual de los obispos estadounidenses en Baltimore, Maryland, según lo que señala Church Militant, trabajando codo a codo con el cardenal Donald Wuerl, quien cayó en desgracia renunciando como arzobispo de Washington, DC en octubre por su papel en la protección del clero depredador.

Cupich también apoyó la postura anunciada por el nuncio papal de que no habría participación laica en la investigación de Mons. Theodore McCarrick. Por esta razón, en colaboración con Wuerl, presentó una propuesta alternativa poniendo la responsabilidad de la investigación en manos de los propios obispos. Modelo que se volvió a presentar en la reunión de Baltimore.

El cardenal O’Malley, quien se ha quedado fuera del comité organizador para el sínodo de febrero, fue una de las voces más fuertes en pedir la participación de los laicos. Quizá esa la razón por la que Cupich no lo quiere cerca.

“Todos los obispos con los que he hablado están convencidos de que necesitamos la ayuda de los laicos”, dijo a The Boston Globe a principios de noviembre. “Necesitamos nuestras juntas de revisión [civiles]. Necesitamos nuestros expertos. Necesitamos nuestros consejos pastorales de la Arquidiócesis para ayudarnos a poder tomar buenas decisiones”.

En la reunión de obispos de Baltimore, O’Malley también pidió un cambio en la definición de “adultos vulnerables” (definido como adultos que son el equivalente funcional de menores, debido a una discapacidad mental, física o psicológica) para incluir a cualquier víctima adulta de abuso – una idea rápidamente derribada por Cupich, quien dijo que “algunos de los casos con adultos que involucran a clérigos, podría tratarse de sexo consensual”. “Hay un conjunto completamente diferente de circunstancias que deben entrar en juego aquí”, objetó.

Los seminaristas adultos fueron las principales víctimas de la depredación sexual de McCarrick. Hasta la fecha, los obispos no han desarrollado pautas claras sobre cómo castigar a los prelados que se involucran en tal conducta indebida, centrándose únicamente en el abuso de menores de 18 años. Varios laicos han pedido que se revise la Carta de Dallas para incluir la protección de los adultos.

En enero, O’Malley criticó abiertamente la respuesta del Papa a las víctimas de abuso en Chile; el Papa los acusaba de difundir “calumnias” al presentar reclamos contra Mons. Juan Barros, a quien el papa Francisco había nombrado para la diócesis de Osorno. 

Calificando sus comentarios como “una fuente de gran dolor”, O’Malley dijo: “Las palabras que transmiten el mensaje ‘si no puede probar sus afirmaciones, entonces no se le creerá’ abandona a aquellos que han sufrido violaciones criminales reprensibles de su dignidad humana y relega sobrevivientes al exilio y al descrédito”.

El Papa Francisco más tarde se disculpó por sus comentarios en lo que algunos llamaron la mayor crisis de su pontificado.

El cardenal Oswald Gracias de Bombay, India, otro miembro del comité organizador del sínodo de febrero, ha sido un firme defensor de la agenda LGBT, criticando el lenguaje de la Iglesia sobre la homosexualidad como “crítico” y afirmando que las parejas homosexuales activas “también deben ser aceptadas” en la iglesia.


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Editorial Traditio Invicta

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1 Comment

  1. Pero por qué los obispo del mundo que estan claro de estos casos no hacen una nada ? Solo vigano !?

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