Durante una audiencia privada con el Papa Francisco, la pareja asegura haber recibido la absolución general y el sacramento del matrimonio.

El Papa Francisco lo ha hecho de nuevo. Durante una audiencia privada en Santa Marta, Roma, que precedía la audiencia general en la Plaza de San Pedro el pasado miércoles, el Papa bendijo a una pareja que estaba casada solo por la vía civil en una ceremonia relámpago que incluyó una absolución general a todos los presentes.

Noelia Franco y Omar Caballero fueron casados por unión civil hace 24 años. Cinco hijas, dos yernos y una nieta después estaban esperando sin mucha esperanza poder regularizar su situación al obtener la bendición del Santo Padre.

Esta historia comienza con lo que ellos consideran fue la milagrosa recuperación de su hija menor, Sara, de 4 años de edad, que se encontraba en terapia intensiva con dificultad respiratoria. Una amiga de Noelia en Montevideo, Uruguay había traído agua bendita desde Roma, bendecida por el Papa Francisco. La desesperada madre virtió unas gotas sobre la frente de su hija: “Sara comenzó  a tener una recuperación inmediata y pronto fue sacada de terapia intensiva.”

La noticia se divulgó (Noelia comenzó su carrera como periodista a los 17 años y los últimos 12 años había construído una agencia de relaciones públicas junto a Omar, su esposo). En abril del 2017 ella decidió llevar a su hija a Roma para agradecer al Papa Francisco en una audiencia pública. Ella a su vez también trajo a su regreso a Montevideo agua bendecida por el Santo Padre. Ella comenzó a repartirla entre amistades que se encontraban en situación de necesidad, y según afirma Noelia, obtuvieron numerosos milagros gracias al agua bendita por el Papa Francisco.

En este punto, la familia Franco Caballero decidieron que tenían que ir a Roma a contarle al Papa lo sucedido, a agradecerle y a pedirle su bendición. El pasado julio, Noelia Franco envió un correo electrónico a Mons. Fabian Pedacchio; quien fuera secretario particular del Papa Francisco. Ella le solicitó una invitación para la audiencia pública del Papa del 19 de septiembre y le envió copia de la carta al Papa Francisco, misma que fue publicada en la prensa uruguaya.

Los extractos mas importantes se leen así:

“Las bendiciones siguieron llegando, al punto que a toda la gente a la que le dí agua bendita que traje del Vaticano recibieron milagros: una amiga periodista quedó embarazada (fue uno de los últimos recursos que le quedaban), la hija de otro periodista tenía una enfermedad congénita y fue sanada, otra amiga periodista ganó su batalla contra el cáncer y ahora se encuentra embarazada.”
“Nos gustaría poder agradecerle por todas esas bendiciones recibidas desde el momento en que usted nos hizo volver a  nuestra fe en la Iglesia, y nos gustaría que bendijera nuestro matrimonio.”
“Este año mi esposo y yo celebramos nuestro 24 aniversario de bodas. Cuando nos casamos no teníamos dinero para comprar anillos, mucho menos para una fiesta y un vestido blanco. Siempre hemos tenido la idea de casarnos por la Iglesia, pero poder verlo a usted en compañía de nuestra familia sería la más grande bendición que podríamos recibir.”
“En total, seremos cuatro adultos, dos adolescentes y dos niños.”
“No queremos pedir mucho, solo le pedimos 30 segundos para decirle gracias; estaremos en un viaje a Roma del 13 al 20 de septiembre, nos gustaría que usted y su personal aceptaran tener esta reunión con nuestra familia en el día que le resulte mas conveniente o durante la audiencia pública del 19 septiembre.”
“Dios lo bendiga Francisco”

La respuesta llegó rápido y fue una sorpresa: el Papa mismo había preparado una reunión en la Casa de Santa Marta el 19 de septiembre 45 minutos antes de la audiencia general.

La reunión en sí misma duró un cuarto de hora. Sorprendentemente mejor  a los “30 segundos” que la familia había pedido para obtener solo una bendición, pero aún tiempo difícil para pensar en una ceremonia matrimonial completa. El padre, la madre, dos yernos y una nieta tuvieron una relajada carla con el Papa. Mostraron fotografías familiares, se tomaron fotos, platicaron y bromearon. El Papa Francisco les dió un consejo para teener un matrimonio durarero.

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“Con ustedes, pan y cebollas”, dijo. Expresión en español que proviene del antiguo Egipto, cuando el pan y las cebolla eran la comida básica de los pobres que no podían pagar mucho más. Significa permanecer unidos aún en los momentos difíciles.

El grupo completo se sentó en sillas con descansabrazos en torno a una mesa baja, y todos estaban ahí cuando el Santo Padre decidió que era momento de dar una absolución colectiva. El habló acerca de algunos de los pecados que pudieron haber cometido y acerca de “los pequeños problemas que ciertamente estuvieron presentes en su matrimonio”. También agregó que era el momento de agradecer a Dios por Su gracia que “había mantenido tan unida a esta familia” y también por “tantos frutos” que había dado: “Es realmente una gran gracia”. Entonces procedió a bendecirlos a todos en el nombre del Padre, y del hijo, y del Espíritu Santo, diciendo que los había absuelto “de todos sus pecados”.

Las absoluciones colectivas o generales en la Iglesia Católica normalmente están estrictamente reservadas para situaciones de emergencia, como un desastre inminente o los momentos previos a una batalla cuando un capellán militar no tiene tiempo para escuchar confesiones individuales. Se han registrado muchos abusos durante las décadas que siguieron al Concilio Vaticano II, con sacerdotes organizando celebraciones penitenciales con la absolución colectiva y sin la confesión individual de los pecados. La Congregación de la Doctrina de la fe publicó normas pastorales desde 1972 que dejan todo en claro. Entre otros, cuando las circunstancias lo permiten, los penitentes deben al menos decir un acto de contrición, y cuando se trata de pecados graves, los sobrevivientes deben confesarlos individualmente dentro de un año.

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El video no muestra nada de la absolución general del Papa. Quizás porque esa parte no fue filmada. Todo suena más como una conversación amistosa donde de repente aparece una absolución sacramental. Esto plantea la pregunta: ¿vivir juntos como marido y mujer en un matrimonio civil y no sacramental por parte de los católicos sigue siendo un pecado mortal, o no? El Papa Francisco parece apuntar a una respuesta que es una desviación de la enseñanza y la tradición católica cuando opinó en junio de 2016: “He visto mucha fidelidad en estas convivencias, y estoy seguro de que este es un matrimonio real, tienen la gracia de un matrimonio real por su fidelidad “.

Segundos después, Su Santidad pidió a la pareja que se tomaran de las manos haciendo la pregunta: “Desean permanecer unidos?” Entonces el video muestra a Noelia volteando hacia Omar: “¿Estás seguro?”, le dijo. “Por supuesto”, respondió él. Entonces el Papa volteó hacia Noelia con una mirada inquisitiva, quien dijo: “Siiii…” Él los bendijo de nuevo sin pronunciar palabras antes de pedirle a Dios “manténlos siempre unidos” y dales “la gracia de tener muchos hijos”. Y eso fue todo.

Noelia, visiblemente sorprendida y conmovida, dijo: “Ahí está, estamos casados.”

El mismo día ella publicaría su video en twitter con estas palabras: “Entonces un día… el Papa que habla tu idioma te casa en privado ante la mirada de tus hijos. No tengo palabras, 15 minutos de audiencia privada con @Pontifex_es en Santa Martha donde nuestros sueños de casarnos en la Iglesia y tener bendecido nuestro matrimonio.”

De acuerdo al Diario de Uruguay El Pais, Noelia Franco dijo a su reportero que estaba “ en lágrimas” durante la ceremonia. Proporcionó más detalles.

“Entonces Francisco ingresó. Él nos saludó, nosotros comenzamos a hacer bromas y a contar anécdotas. El nos preguntó si queríamos estar juntos y si nos queríamos casar y el Vaticano enviaría después los certificados. Nuestros yernos fungieron como testigos y nos casamos” dijo.

El sitio de noticias uruguayo Telenoche dijo que Noelia Franco es católica. Lo que no está del todo claro es si Omar Caballero también es católico (ese es el objetivo de que las parejas comprometidas presenten sus certificados de bautismo antes de obtener una boda en la iglesia, y que realicen otro tipo de trámites para verificar identidades, asegurarse de que no hubo matrimonio sacramental previo y etcétera), y nadie parece saber, ni siquiera se preocupa, si sus cinco hijas fueron bautizadas.

La pregunta no es si Caballero y Franco son sinceros en su deseo de matrimonio y en su compromiso de permanecer fieles el uno con el otro siempre y cuando ambos vivan (aunque esa pregunta no se les hizo). El tema crítico es la banalización del sacramento de la penitencia y del matrimonio, que aquí parece estar devaluado hasta el punto de ser una bendición sobre el terreno que simplemente completa una unión civil duradera.


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Editorial Traditio Invicta

Somos fieles católicos cuya militancia gira en torno a la instauración del Reinado Social de Cristo, o sea la civilización cristiana, austera y jerárquica, fundamentalmente sacral, antiigualitaria y antiliberal. Tal como lo manda nuestra Santa Iglesia.

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